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viernes, 12 de febrero de 2016

Apología de la Pantera




La discusión, evidente y ampulosa, pasó unos decibeles por encima del reproche aceptado. En la mitad de la cancha Diego Milito y Gustavo Bou se desafiaban y prometían trompadas para el entretiempo. Alguien era capaz de enfrentar al mito de la camiseta 22 y aún así conservar su lugar de privilegio en la consideración de los hinchas. Sin buscarlo, Gustavo Bou encontraba en la omisión de cuestionamientos el reconocimiento a su aporte sustancial.


Lograrlo le costó mucho. Siempre en la mira, escuchó que su llegada era un negociado de Cocca con Bragarnik. Luego que su racha goleadora era puro culo, un veranito, que sin Milito no era nadie. Más tarde que se había agrandado, que sus compañeros no lo aguantaban, que no se la pasaba a nadie. Y hace poco, muy poco, que tenía que ir a entrenarse a Tita, por su rebelde decisión de pedir un aumento y no viajar a la pretemporada.





Existen intangibles que explican la inserción de los futbolistas en el sentimiento de la gente. Algunos lo simplifican y lo llaman ángel. En épocas de promedio desnutrido tuvimos que ponerle aureola y alitas a unos cuantos matungos que por mucho menos lograron aplausos precoces. Bou no tiene ángel, está claro. Pero tiene fútbol de sobra y una entrega descomunal. Un año y medio al máximo nivel lo confirma. Y un arranque superlativo de 2016 dispara el interrogante: ¿es el mejor delantero de Racing de las últimas décadas?


Los gustos son subjetivos y los logros relativos, dependientes del conjunto. Y las estadísticas desnudas, sin relación con la gloria, matemática insípida. En cambio, cuando todo eso se combina hay que abrir el libro de historia y escribir un nuevo capítulo. A continuación van fundamentos y elogios para afirmar que desde aquel lunes 6 de octubre de 1986 en el que pisé por primera vez el Cilindro (4-3 a Rosario Central), el mejor delantero que ví en Racing es Gustavo Bou.





- Hizo 32 goles en 62 partidos.
- Convirtió en 25 juegos. De esos, Racing ganó 21, empató 3 y perdió 1. En síntesis: cuando Bou la mete, Racing consigue el 94% de los puntos.
- De sus 32 conquistas 11 son pura autogestión. En más de la tercera parte de sus goles no necesitó que nadie lo habilite. Se los inventó.
- 6 de sus gritos sirvieron para empatar el partido, 10 para poner el 1-0 y 3 para lograr el 2-1. Altísimo porcentaje (59%) de goles vitales para conseguir puntos.
- Su gol a Newell’s (primero en Racing) evitó la salida de Cocca.
- Sus goles a Boca dieron vuelta un partido imposible.
- El fierrazo en Quilmes puso a Racing en la punta, a falta de dos fechas. Es el de Bedoya versión 2014.




- Fue el goleador del equipo campeón. Determinante para lograr un título.
- Fue el goleador de la Copa Libertadores 2015. Está a solo 4 goles de Norberto Raffo, máximo anotador de Racing en la historia de la Copa.
- La merma de Milito en 2015 lo obligó a hacerse cargo de todo el trabajo sucio en ataque. Lo hizo sin resignar peligrosidad. Todos los pelotazos largos lo buscan. Abre defensas, las desgasta, asiste (tal vez además del goleador sea el máximo asistidor del equipo) y colabora en la marca.
- Suele destacarse en los partidos importantes. Por ejemplo, a Boca le hizo 3 goles en 2 partidos oficiales.
- Silenció al estadio de Independiente con un gol de antología. A lo Bou, sólo él pensó que era posible hacerlo.
- Fue el máximo responsable de la clasificación a la fase de grupos. Frente a Puebla jugó 180 minutos a un nivel estelar.





Ahí fueron algunos argumentos en forma desordenada. Pero quizás la mejor definición de lo que significa Bou la haya dado Riquelme: si Racing no lo tuviera, sería un equipo como cualquiera.


Nota: Nicolás Saralegui (@CilindroMagix) 
Fotos: Pasión Fútbol, Conclusión.com y Mario Martínez (@mario_charlas)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Por una cabeza




Racing clasificó a la Copa Libertadores 2016 tras ganar la serie ante Independiente. Si bien en la vuelta, la Academia no tuvo un buen partido en el Cilindro y perdió por 2 a 1, el 2 a 0 de la ida lo deposita en el máximo torneo del continente. Luciano Lollo convirtió su quinto gol en el equipo de Diego Cocca.

El técnico de Racing no quiso arriesgar y por eso no ubicó de titular al paraguayo Óscar Romero. Los once fueron: Sebastián Saja; Iván Pillud, Luciano Lollo, Nicolás Sánchez, Leandro Grimi; Francisco Cerro, Luciano Aued, Washington Camacho, Marcos Acuña; Gustavo Bou y Diego Milito.




El partido comenzó favorable para la visita. Poco tardó en adueñarse del mediocampo y generar las primeras situaciones de peligro. Con Lucero como fundamento principal de ataque, el Rojo llegaba por el lado derecho de la defensa de la Academia. Los desbordes y centros al primer palo fueron una constante en el primer tiempo.

En esos 45 minutos iniciales fue Saja la figura trascendental del conjunto local. Una y otra vez le ahogó el grito de gol a Independiente. Por el lado de Racing, apenas una llegada desde los pies de Bou. La Pantera, de buen partido, aguantó la marca en un contragolpe que terminó con un remate que Rodríguez tapó con dudas.




En el entretiempo se vivió un hecho bochornoso en el sector de prensa de Racing. Los dirigentes, familiares e hinchas de Independiente ubicados al lado de los periodistas y a metros de los plateístas académicos, olvidaron que, por cordialidad, deben observar el encuentro sin intervenir con gritos, gestos y cánticos a tono de gastada.

Primero se acercaron algunos hinchas de la Academia para exigir que sean respetuosos y no inciten a la violencia. El público de la visita hizo oídos sordos y sobre el final del primer tiempo se pusieron a gritar desenfrenados de cara a la gente de Racing. Pronto llegó el refuerzo policial que formó un cordón entre cada sector. Y se avecinó lo peor.

Con una facilidad llamativa, aproximadamente 20 barras de Racing accedieron a la platea de prensa y comenzaron a agredir a la gente de Independiente. Volaban pupitres, televisores y soportes por todos lados. La policía que intentaba atajar los proyectiles con sus escudos no tuvo mejor idea que la de reprimir con gas pimienta en un lugar en el que se mezclaban barras y periodistas.

El afán inútil de parte de algunos medios partidarios para que esas personas no rompieran su propio estadio derivó en que el gas también les llegara a ellos. Cuando esos barras lograron el objetivo de echar al público de Independiente, se fueron sin ningún impedimento por el mismo lugar por el que habían ingresado. Incrédulos, los presentes, no entendían la libertad que tenían esos delincuentes para cometer un acto de violencia e irse con una tranquilidad pasmosa ante la mirada de la policía.




Mientras Prensa se acomodaba de nuevo en sus lugares, comenzó el segundo tiempo. Sí, se jugaba un partido de fútbol. Restaban 45 minutos para deliberar quien clasificaba a la Libertadores y quien se quedaba con el premio consuelo de la Sudamericana en esta nueva edición del clásico de Avellaneda.

La primera la tuvo Lucero, que ensayó un taco que Saja controló sin problemas. En Racing, poco y nada. Sólo Bou y Acuña daban la cara y estaban a la altura del acontecimiento. Se vio un equipo nervioso, desordenado, sin ideas concisas y con un mediocampo inexistente. El primer cambio fue el de Ricardo Noir por Camacho. El ex Defensa y Justicia se lo vio desorientado, sin posición fija y con un desgaste excesivo por correr mal la cancha.




Poco del ídolo Milito que a los 18 dejó la cancha y en su lugar ingresó Carlos Núñez. El uruguayo tampoco tuvo un buen día y no inquietó en el tiempo que le tocó estar. En un tiro libre al borde del área grande, el Cebolla Rodríguez puso el 1 a 0 en favor de los visitantes. Complicidad de Saja, la barrera y mérito del uruguayo.

Tres minutos después llegó el gol del desahogo. Tras un córner de Acuña, Lollo se elevó, metió el testazo y la clavó al ángulo. Era el 1 a 1 y delirio en el Cilindro. El quinto gol del cordobés en Racing. Antes, sus goles siempre le habían dado victorias a la Academia. No sería ésta la oportunidad. Es, además, la segunda vez que le convierte a Independiente. La primera fue cuando defendía la camiseta de Belgrano.




Independiente se descontroló y sufrió las expulsiones de Méndez y Ortíz. La del ex Canalla discutida, aunque muy similar a la Acuña en el Libertadores de América por torneo local. La situación se revertía con los mismos protagonistas. La del ex Arsenal es inapelable. Inexplicable hombrazo en la cara de Aued. A la siguiente jugada, Pisano le revoleó un manotazo en la cara a Grimi pero Loustau se apiadó y no le sacó la roja.

De manera insólita, Racing con dos hombres de más se relajó y casi lo paga caro. Ya con el ingreso de Romero por Acuña, el mediocampo siguió sin estar sólido y era lugar de tránsito en un momento del partido que exigía tener la pelota. Cada ataque de la Academia tenía sensación de gol. Pero el grito llegó del otro lado. Lucero recibió absurdamente solo en el área, remató y su débil tiro venció a la endeble resistencia de Saja. Con el reloj en 45´, el partido se ponía 1-2.

La última paralizó al público. Nuevamente un jugador de Independiente quedó sin defensores alrededor. Cuesta, que buscaba la heroica, remató con su pierna menos hábil y la pelota se fue a centímetros del ángulo derecho del arco de Racing.




No había tiempo para más. Respiraba la gente de la Academia. Por segunda vez en la historia se clasifica en años consecutivos a la Copa Libertadores. Broche de oro a la gran campaña en el último año y medio. Partido final de Diego Cocca como técnico de Racing y, tal vez, de algunos referentes como Bou y Lollo. Será el momento de decisión para el actual máximo ídolo de la institución Diego Milito, de sentenciar su continuidad o su retiro.


Gran presente del club que gracias a este equipo hizo del Cilindro una fortaleza, se acostumbró a ganar y clasificó, por octava vez en la historia al ansiado trofeo continental. Milito y Cocca fueron grandes exponentes de este crecimiento. Racing tuvo un año a la altura de los mejores de Sudamérica y ahora va por la Libertadores.




Nota: Martín Jiménez Guerra (@MGJG23)
Fotos: Racing Club Oficial

lunes, 19 de octubre de 2015

Para Bou mamá




En el día de la madre y un Cilindro colmado de gente, Racing demostró ser el vigente campeón y venció 3-1 a Boca. Marcos Acuña, Gustavo Bou y Sebastián Saja anotaron los goles. Mientras que para la visita había igualado de manera transitoria Jonathan Calleri . De esta forma los dirigidos por Diego Cocca alcanzaron la línea de 53 puntos y sueñan con meterse en la Copa Libertadores del año próximo.

Apenas 4´ de juego bastaron para la primera llegada clara del encuentro. Lo tuvo Nicolás Lodeiro, solo, pero el gran "Chino" Saja demostró que, a pesar de sus 36 años, continúa en un excelente nivel y contuvo el remate. En la jugada siguiente, Racing salió de contragolpe y, tras un gran centro de Pillud desde la derecha, apareció Marcos Acuña en el corazón del área para marcar el primero. Se avecinaba una gran noche para los de Avellaneda.




Con la ventaja a su favor, Racing se replegó en su campo y le cedió la pelota a Boca. Tras una muy buena jugada colectiva, con taco incluido de Carlos Tevez, los Xeneizes llegaron a igualar el marcador a los 23 del primer tiempo, de la mano de Jonathan Calleri, que sólo tuvo que empujarla de palomita a la red tras asistencia de Cristian Erbes.

No pareció afectarle el gol recibido al campeón del fútbol argentino. Fue en búsqueda de marcar un nuevo tanto para sacar otra diferencia. Y lo logró. A los 30, un gran anticipo por izquierda de Germán Voboril inició el ataque, habilitó a Gustavo Bou que desbordó y tiró el centro atrás para la aparición de Oscar Romero que remató cruzado. Daniel Díaz cortó el balón, que tenía trayectoria de gol, con la mano. El árbitro Patricio Loustau, a instancias del juez de línea, sancionó el tiro desde los 12 pasos y expulsó al jugador oriundo de Catamarca. A los 33', Gustavo Bou intercambió el penal por gol y puso en ventaja nuevamente a La Academia. El delantero llega a 28 goles en la Academia y sigue intacto el dato de que cada vez que convierte Racing no pierde. Anotó en 21 partidos y los de Avellaneda ganaron 19 y empataron 2.




Antes del cierre de la primera etapa se retiró Voboril lesionado, y su lugar lo ocupó Gastón Díaz. Iván Pillud cambió de lateral y pasó a jugar por la izquierda. El conjunto dirigido por Diego Cocca mostró una muy buena imagen en los primeros 45': dos tantos, juego colectivo de alto vuelo y llegadas muy claras. Se fue al entretiempo arriba en el marcador y con un jugador más.


Poco cambió en la segunda parte. Boca se adelantó en busca del empate pero en ningún momento inquietó el arco de Saja. El entrenador académico movió el banco y mandó a la cancha a Washington Camacho por Ricardo Noir, que salió con una molestia en el isquiotibial derecho. Cambio de nombres pero la estructura seguía siendo la misma. Racing dominó la pelota y controló el partido a su gusto con un hombre más.




A los 31' Erbes vio la segunda amarilla y dejó a su equipo con 9 jugadores. Fue el momento del juvenil Brian Mansilla en la cancha, en su debut en el Cilindro, ingresó por Oscar Romero, una de las figuras del equipo. El rosarino lleva 99 goles en las inferiores de Racing y tuvo un buen desempeño en los minutos que estuvo. Se lo notó metido en el partido, voluntarioso y con muchas ganas de convertir un gol. 

Saja, de penal, sentenció el encuentro a los 42 minutos con un zurdazo infalible y suma uno más a su cuenta personal. Lleva 19 en su carrera. No hubo tiempo para más. Fue victoria 3-1 sobre el puntero y los tres puntos quedaron en casa. Cabe destacar la gran campaña de Racing como local desde el arribo de Diego Cocca: 21 victorias, 3 empates y 4 derrotas, una efectividad de 78,57% y de los útlimos 18 partidos apenas perdió 1, igualo otro y ganó 16. Este equipo hizo del Cilindro una fortaleza y, una vez, demostró actitud y personalidad en instancias importantes.




Nota: Mariano Ramírez (@MarianoAgus7)
Fotos: Los Andes, Diario Popular e Infobae.  

miércoles, 22 de julio de 2015

La era Cocca

     Diego Cocca llegó a Racing el 10 de junio del 2014 luego de ascender a Defensa y Justicia por primera vez a la máxima categoría del fútbol argentino. La Academia, por su parte, venía de hacer la peor campaña de su extensa historia con un registro de 21 derrotas, 8 victorias y 9 empates. Tarea difícil para el ex River revertir esa situación ya que asumía el cargo con un plantel diezmado y golpeado en lo anímico. Poco tardó en marcar su impronta junto al emblema de Diego Milito y el cambio de paradigma del Racing Positivo.

     El debut de Cocca fue por Copa Argentina en el triunfo por 1 a 0 con gol de Marcos Acuña contra San Martín de San Juan. En ese encuentro el técnico paró un 4-4-2 y formó con Sebastián Saja; Iván Pillud, Luciano Lollo, Nicolás Sánchez, Leandro Grimi; Gastón Díaz, Francisco Cerro, Luciano Aued, Marcos Acuña; Gabriel Hauche y Diego Milito. Racing tuvo la posesión en un 57% y realizó 6 tiros al arco y su rival apenas 1.




     En el primer partido por torneo local ante su ex equipo, el técnico intentó plasmar en el campo el juego lo que desplegó en el club de Florencio Varela. La idea era ser vertical, con los mediocampistas externos más de control que de despliegue. Con la posesión de la pelota como punto fuerte -logró un 58%-. Y con la velocidad de Gabriel Hauche como condimento picante del ataque y la inteligencia de Milito para resolver con claridad las jugadas. Fue victoria para los de Avellaneda por 3 a 1 con dos goles del Demonio y uno del Príncipe.

     Con el correr de los partidos y ya con la presencia de algunos jugadores como Ezequiel Videla y Gustavo Bou, que llegaron con el campeonato comenzado, Racing empezaba a encontrar un funcionamiento acorde a lo que Cocca pedía. El traspié ante Tigre por 4 a 0 en la que fue la mayor goleada sufrida en el período, le dio una oportunidad en la formación titular a Yonhatan Cabral en lugar de Nicolás Sánchez. Y la lesión de Milito en el clásico fue la chance para Bou de ganarse el puesto.




      Luego de un momento de turbulencias generado por las derrotas ante Independiente y Lanús por el campeonato y contra Argentinos en Copa Argentina sobrevino un cimbronazo que modificó la actitud del equipo y logró revertir la situación con creces. El punto de inflexión fue el partido contra Boca en lo que fue victoria para la Academia por 2 a 1 y en donde se produjo la explosión de la Pantera Bou que marcó ambos goles.

     Las goleadas ante Belgrano y Estudiantes por 4 a 1 y 4 a 0 respectivamente, mostraron a un equipo punzante, intenso y eficaz. Las constantes lesiones no le permitían al técnico repetir las formaciones pero la base siempre fue la misma con Saja en el arco, Díaz en el lateral derecho -Pillud estaba lesionado-, Grimi en el izquierdo y Lollo y Cabral como centrales. En el medio alternaban el puesto de mediocampista derecho e izquierdo Centurión y Acuña, y el doble cinco se afianzaba con Videla y Aued. Arriba ya era marca registrada de Cocca la delantera Milito y Bou.

     Desde la fecha 11 hasta la última que lo consagraría campeón Racing se mantuvo invicto con 8 victorias y 1 empate, con 15 goles a favor y sólo 1 en contra. Además logró tener el arco en cero en 8 oportunidades. La Academia encontró una solidez defensiva y una efectividad en ataque que lo llevarían a lo más alto del fútbol argentino. Pero por sobre todo el cambio de ese equipo timorato a este confiable y seguro fue mental. Se acabaron los murmullos. La confianza que generan estos jugadores es retribuida con una hinchada más paciente y menos irascible.




     El 2015 es un año en donde Racing, Cocca, Bou y Milito debían confirmar este nivel y demostrar al ambiente del fútbol que el campeonato no fue un oasis en el desierto como aquel del 2001 sino que fue producto de un proyecto serio que se sostiene no sólo con resultados positivos sino que va acompañado de un buen andar en el juego y en lo institucional. Lejos quedó el tiempo en que los aficionados no sabían con qué se encontrarían cuando los jugadores salieran a la cancha. Racing sabe a lo que juega y lo hace muy bien.

     En el primer semestre la Academia cosechó 14 partidos ganados, 8 empatados y sólo 4 perdidos en 26 juegos con 40 goles a favor y 18 en contra. Bou marcó 13 tantos en 20 encuentros y Milito 7 en 15. Racing llegó a cuartos de final de Copa Libertadores en donde ganó 5 partidos, empató 2 y perdió 3 y tuvo en la Pantera al máximo goleador de la Copa con 8 conquistas. Por Torneo Local tuvo la valla menos vencida con 8 goles en contra y mantuvo un invicto de 14 partidos -8 ganados y 6 empatados-. Los jugadores que más partidos disputaron fueron Saja con 24 presencias; Pillud, Bou y Acuña con 20 y Grimi, Videla y Cabral con 19.  




      La derrota ante Newell´s por 3 a 0 luego del receso significó el fin de una racha positiva. Racing no perdía por Torneo Local desde el 12 de febrero de este año cuando fue derrotado por 1 a 0 por Rosario Central. Cinco meses pasaron para que el conjunto de Cocca conociera un revés. Y fueron once meses los que los detractores tuvieron que esperar para verlo caer en condición de visitante ya que la última vez había sido el 31 de agosto del 2014 ante Independiente por 2 a 1.

     Diego Cocca es el técnico con mejor registro en la historia de Racing. Su porcentaje de puntos obtenidos es del 65,99% -97 de 147 en juego-. Además ganó 4 de los 6 clásicos que disputó -sin contar las victorias en el Torneo de Verano ante Independiente y Boca-, empató otro y perdió apenas uno. Tiene el respaldo de las estadísticas e incrementa el fenómeno partido a partido. Es el técnico más ganador de esta época. Los números hablan por sí solos. 
  



Los números de Diego Cocca al frente de Racing Club de Avellaneda:

- 49 partidos: 29G 10E 10P
- Local: 17G 2E 4P
- Visitante: 10G 8E 5P
- Neutral (Copa Argentina): 2G 0E 1P



Nota: Martín Jiménez Guerra (@MGJG23)
Fotos: Clarín, Infobae y Canchallena.
Fuentes: Estadísticas Racing y Fútbol para Todos.