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lunes, 7 de diciembre de 2015

Por una cabeza




Racing clasificó a la Copa Libertadores 2016 tras ganar la serie ante Independiente. Si bien en la vuelta, la Academia no tuvo un buen partido en el Cilindro y perdió por 2 a 1, el 2 a 0 de la ida lo deposita en el máximo torneo del continente. Luciano Lollo convirtió su quinto gol en el equipo de Diego Cocca.

El técnico de Racing no quiso arriesgar y por eso no ubicó de titular al paraguayo Óscar Romero. Los once fueron: Sebastián Saja; Iván Pillud, Luciano Lollo, Nicolás Sánchez, Leandro Grimi; Francisco Cerro, Luciano Aued, Washington Camacho, Marcos Acuña; Gustavo Bou y Diego Milito.




El partido comenzó favorable para la visita. Poco tardó en adueñarse del mediocampo y generar las primeras situaciones de peligro. Con Lucero como fundamento principal de ataque, el Rojo llegaba por el lado derecho de la defensa de la Academia. Los desbordes y centros al primer palo fueron una constante en el primer tiempo.

En esos 45 minutos iniciales fue Saja la figura trascendental del conjunto local. Una y otra vez le ahogó el grito de gol a Independiente. Por el lado de Racing, apenas una llegada desde los pies de Bou. La Pantera, de buen partido, aguantó la marca en un contragolpe que terminó con un remate que Rodríguez tapó con dudas.




En el entretiempo se vivió un hecho bochornoso en el sector de prensa de Racing. Los dirigentes, familiares e hinchas de Independiente ubicados al lado de los periodistas y a metros de los plateístas académicos, olvidaron que, por cordialidad, deben observar el encuentro sin intervenir con gritos, gestos y cánticos a tono de gastada.

Primero se acercaron algunos hinchas de la Academia para exigir que sean respetuosos y no inciten a la violencia. El público de la visita hizo oídos sordos y sobre el final del primer tiempo se pusieron a gritar desenfrenados de cara a la gente de Racing. Pronto llegó el refuerzo policial que formó un cordón entre cada sector. Y se avecinó lo peor.

Con una facilidad llamativa, aproximadamente 20 barras de Racing accedieron a la platea de prensa y comenzaron a agredir a la gente de Independiente. Volaban pupitres, televisores y soportes por todos lados. La policía que intentaba atajar los proyectiles con sus escudos no tuvo mejor idea que la de reprimir con gas pimienta en un lugar en el que se mezclaban barras y periodistas.

El afán inútil de parte de algunos medios partidarios para que esas personas no rompieran su propio estadio derivó en que el gas también les llegara a ellos. Cuando esos barras lograron el objetivo de echar al público de Independiente, se fueron sin ningún impedimento por el mismo lugar por el que habían ingresado. Incrédulos, los presentes, no entendían la libertad que tenían esos delincuentes para cometer un acto de violencia e irse con una tranquilidad pasmosa ante la mirada de la policía.




Mientras Prensa se acomodaba de nuevo en sus lugares, comenzó el segundo tiempo. Sí, se jugaba un partido de fútbol. Restaban 45 minutos para deliberar quien clasificaba a la Libertadores y quien se quedaba con el premio consuelo de la Sudamericana en esta nueva edición del clásico de Avellaneda.

La primera la tuvo Lucero, que ensayó un taco que Saja controló sin problemas. En Racing, poco y nada. Sólo Bou y Acuña daban la cara y estaban a la altura del acontecimiento. Se vio un equipo nervioso, desordenado, sin ideas concisas y con un mediocampo inexistente. El primer cambio fue el de Ricardo Noir por Camacho. El ex Defensa y Justicia se lo vio desorientado, sin posición fija y con un desgaste excesivo por correr mal la cancha.




Poco del ídolo Milito que a los 18 dejó la cancha y en su lugar ingresó Carlos Núñez. El uruguayo tampoco tuvo un buen día y no inquietó en el tiempo que le tocó estar. En un tiro libre al borde del área grande, el Cebolla Rodríguez puso el 1 a 0 en favor de los visitantes. Complicidad de Saja, la barrera y mérito del uruguayo.

Tres minutos después llegó el gol del desahogo. Tras un córner de Acuña, Lollo se elevó, metió el testazo y la clavó al ángulo. Era el 1 a 1 y delirio en el Cilindro. El quinto gol del cordobés en Racing. Antes, sus goles siempre le habían dado victorias a la Academia. No sería ésta la oportunidad. Es, además, la segunda vez que le convierte a Independiente. La primera fue cuando defendía la camiseta de Belgrano.




Independiente se descontroló y sufrió las expulsiones de Méndez y Ortíz. La del ex Canalla discutida, aunque muy similar a la Acuña en el Libertadores de América por torneo local. La situación se revertía con los mismos protagonistas. La del ex Arsenal es inapelable. Inexplicable hombrazo en la cara de Aued. A la siguiente jugada, Pisano le revoleó un manotazo en la cara a Grimi pero Loustau se apiadó y no le sacó la roja.

De manera insólita, Racing con dos hombres de más se relajó y casi lo paga caro. Ya con el ingreso de Romero por Acuña, el mediocampo siguió sin estar sólido y era lugar de tránsito en un momento del partido que exigía tener la pelota. Cada ataque de la Academia tenía sensación de gol. Pero el grito llegó del otro lado. Lucero recibió absurdamente solo en el área, remató y su débil tiro venció a la endeble resistencia de Saja. Con el reloj en 45´, el partido se ponía 1-2.

La última paralizó al público. Nuevamente un jugador de Independiente quedó sin defensores alrededor. Cuesta, que buscaba la heroica, remató con su pierna menos hábil y la pelota se fue a centímetros del ángulo derecho del arco de Racing.




No había tiempo para más. Respiraba la gente de la Academia. Por segunda vez en la historia se clasifica en años consecutivos a la Copa Libertadores. Broche de oro a la gran campaña en el último año y medio. Partido final de Diego Cocca como técnico de Racing y, tal vez, de algunos referentes como Bou y Lollo. Será el momento de decisión para el actual máximo ídolo de la institución Diego Milito, de sentenciar su continuidad o su retiro.


Gran presente del club que gracias a este equipo hizo del Cilindro una fortaleza, se acostumbró a ganar y clasificó, por octava vez en la historia al ansiado trofeo continental. Milito y Cocca fueron grandes exponentes de este crecimiento. Racing tuvo un año a la altura de los mejores de Sudamérica y ahora va por la Libertadores.




Nota: Martín Jiménez Guerra (@MGJG23)
Fotos: Racing Club Oficial

lunes, 30 de noviembre de 2015

Avellaneda es mía



Por la ida de la final de la Liguilla Pre-Libertadores Racing le ganó a Independiente en su cancha luego de 14 años y crecen las chances de clasificar al máximo torneo continental. Fue 2 a 0 con goles de Gustavo Bou y Óscar Romero, ambos en el primer tiempo. En el inicio del complemento fue expulsado en el local Diego Rodríguez por una patada descalificadora a Bou. El próximo domingo se juega la vuelta en el Cilindro.

Diego Cocca dispuso un 4-4-1-1 con Sebastián Saja; Iván Pillud, Luciano Lollo, Nicolás Sánchez, Leandro Grimi; Gastón Díaz, Francisco Cerro, Luciano Aued, Marcos Acuña; Óscar Romero; Gustavo Bou. El planteo desde el dibujo táctico estaba diagramado a ganar el medio, ahogar la salida de Independiente, ubicar dos líneas de 4 y salir rápido de contra.




El partido comenzó con Racing enchufado, intenso, presionando arriba, con todos los jugadores metidos desde el primer minuto. Del otro lado se vio un rival tibio que sólo inquietó desde su delantero Diego Vera. La Academia dispuso de la pelota en el inicio pero después se repartieron la posesión. La primera fue del local por medio del uruguayo luego de que Lollo calculara mal un lateral. El delantero desbordó y tiró el centro que Díaz cerró con lo justo ante la arremetida de Benítez.

A los 38´llegó el primero de la Academia. Saja sacó largo, Acuña la peinó y el resto fue obra del animal del gol, Gustavo Bou. Aguantó la marca de Pellerano, lo dejó pintado a Cuesta y definió por encima del arquero. Golazo de Racing. Delirio de los hinchas. Los amantes de las estadísticas sabían en ese momento lo que pasa cuando el delantero convierte y la sonrisa era inocultable. Pero con cautela. Esa cancha fue detractora de sueños en los últimos 14 años.  




Dos minutos después, Racing ampliaría el resultado. El segundo llegó desde la zurda de Romero. El paraguayo, con una molestia en su tobillo, le había pedido a Cocca que aguantara el cambio un poco. Y por esas cosas del destino, cuando después de un tiro libre favorable la defensa de Independiente despejaba el centro y se venía la contra, apareció Acuña para anticipar de cabeza. La pelota le quedó a Romero que la frenó de derecha y en un giro le metió el zurdazo esquinado. Imposible para Rodríguez.

Es el cuarto tanto del ex Cerro Porteño en la Academia y siempre que convirtió, Racing ganó. Además, su gol fue el número cien de la era Cocca en el conjunto de Avellaneda. 




Era 2 a 0 sobre el final de la primera etapa y ahora sí, Romero salía para que Ricardo Noir ingresara en su lugar. Con este cambio Racing modificó nombres pero no dibujo. Noir ocupó la posición de Acuña, y éste la del paraguayo. Los dos cachetazos dejaron en silencio al público presente y atónitos a los jugadores y técnico de Independiente.

A los 8´del complemento, Diego Rodríguez le cometió una falta criminal a Bou y dejó a su equipo con un jugador menos. A partir de ahí se imaginaba que Racing lo iba a definir pero no fue así. Hay un dicho recontra trillado que es: "Cuando uno se quema con leche, ve una vaca y llora". Y Racing se quemó muchas veces en esa cancha. Y Cocca nunca había ganado en ese estadio. Y es una serie a dos partidos. Y Racing es muy fuerte de local. Y los dos delanteros suplentes habían entrenado diferenciado en la semana. Todo esto de un lado de la balanza. Del otro, un 2 a 0 arriba con un jugador más y la chance de cerrar la llave ahí.




A contramano de lo que se preveía, Racing cedió terreno y pelota para poder aprovechar el contragolpe con la velocidad de Noir, el manejo de Acuña y la potencia de Bou. Independiente, sin muchas luces buscó el descuento pero nunca lo logró. No generó situaciones de peligro por más que tuvo mayor posesión que la Academia.

A falta de veinte para el cierre del partido, el técnico mandó a Germán Voboril por Cerro. Gastón Díaz, que había cambiado punta con Noir, se tiró más al medio y el recientemente ingresado se ubicó como mediocampista por izquierda. La Academia tuvo algunas jugadas aisladas en donde pudo aumentar la ventaja pero no logró materializarlas. En 38 del segundo tiempo, ingresó Camacho por Acuña, de gran partido.




No hubo tiempo para más y Racing cortó la mala racha. Ahora deberá extender el registro en el Cilindro, en donde no cae ante el clásico rival desde 2009. Además, de local, la Academia hizo una fortaleza inquebrantable con Cocca como técnico en donde apenas perdió 4 partidos de 30 que jugó. De esas derrotas, sólo ante Lanús (1-3) y Atlético Rafaela (0-2) fueron por diferencia de dos goles que son los que necesita Independiente para forzar los penales.

El primer paso está dado. Falta el último y definitivo para depositar a Racing en la Copa Libertadores en años consecutivos por segunda vez en la historia. Será el próximo domingo en lo que va a ser la despedida de Cocca y, posiblemente, de varios jugadores que aún no resolvieron su futuro como Diego Milito, Gustavo Bou, Luciano Lollo, Leandro Grimi, Iván Pillud y Francisco Cerro. Será un hermoso broche de oro a esta campaña. A este técnico. A este plantel que le devolvió la confianza al hincha. La esperanza. La alegría.





Nota: Martín Jiménez Guerra (@MGJG23)
Fotos: Racing Club Oficial. 



sábado, 28 de noviembre de 2015

Triste, solitario y final



Racing se quedó sin título en Reserva. El conjunto de Gustavo Zapata perdió hoy ante Independiente en Villa Domínico por 2 a 1 y dilapidó la chance de salir campeón. El gol académico lo hizo Lautaro Martínez, de tiro libre, mientras que los del local los marcaron Ezequiel Vidal y Gastón Del Castillo. El hermano del Kun fue la figura del encuentro.

Zapata dispuso un 4-4-2 con Juan Musso; Braian Bortolotti, Ricardo Ramírez, Gastón Campi, Ariel Siliman; Matías Morales, Mariano Bareiro, Mauro Leiva, Germán Díaz; Lautaro Martínez y Brian Mansilla. Estaba anunciado Fernando Valenzuela entre los titulares pero finalmente ocupó un lugar en el banco de suplentes.




El partido comenzó favorable para Racing que desde el primer minuto tomó la iniciativa. La Academia se hacía dueño de la pelota con Bareiro, Leiva y Díaz como abanderados de la posesión. Morales y Martínez eran más verticales y lastimaban cada vez que se lo proponían. Mansilla perdía más de lo que ganaba y luchaba no sólo contra los defensores sino contra el pasto mojado. El juvenil sufrió infinitas caídas durante el juego.

Cuando mejor estaba el equipo de Zapata, Independiente convirtió su primer gol. En una contra aislada Del Castillo, su máxima figura, desparramó a tres defensores y remató cruzado. Musso, de gran reacción, tapó el disparo de manera notable. Pero Vidal estuvo más atento y rápido que la defensa de Racing, capturó el rebote y la mandó al fondo de la red. Injusta desventaja.




A partir de ahí el encuentro se hizo de ida y vuelta. El árbitro sólo parecía cobrar los foules de Racing y pronto lo cargó de amarillas. A falta de cinco minutos para el cierre del primer tiempo, la Academia dispuso de un tiro libre al borde del área. El encargado de patearlo fue uno de los goleadores del equipo: Lautaro Martínez, El bahiense no perdonó y la clavó abajo a la derecha del arquero. El Toro se desahogó de cara al público local que lo maltrataba con insultos. Noveno gol de Martínez en 15 partidos en Reserva.

En el segundo tiempo Racing, que debía ganar para continuar con chances, tardó en realizar las variantes. Pronto se puso abajo en el marcador luego de otro contragolpe capitalizado por Del Castillo. Con el 1-2, la Academia sintió el cimbronazo y los pibes parecían abatidos. Sus buenas intenciones no se habían podido traducir en el resultado. Diez minutos después, Zapata ensayó la primera modificación: salió Morales, que alternó buenas y malas, y por él ingresó Maxi Cuadra. Delantero devenido en puntero derecho.




En 25 del segundo tiempo el mediocampo era un lugar de paso. Ya nadie descansaba con la posesión sino que era palo por palo. Racing lo tuvo en un par de ocasiones en que Leiva, Martínez y Díaz lograron conectarse. En cada contra parecía que Independiente sellaba el resultado pero Musso ahogó cada intento. Si el primer cambio de la Academia demoró, el segundo tardó una eternidad. Recién a falta de ocho minutos para el cierre Zapata mandó a la cancha a Fernando Valenzuela. Poco tiempo para un jugador que podría haber generado peligro al cansado fondo del rojo. Para colmo de males ingresó por Leiva, el mejor junto a Martínez en la ofensiva académica.

En la primera que tuvo, Valenzuela dejó en las manos del arquero un tiro libre en la medialuna del área grande. En la siguiente, abrió bien para la subida de Siliman que envió un buen centro que Martínez no logró anticipar por poco. En la tercera, se conectó bien con Braian Guille -que entró en el minuto 44 por Díaz-, hicieron una linda pared y cuando el santiagueño se disponía a patear apareció el Toro que no se dio cuenta de que estaba en posición adelantada.




Ya no hubo tiempo para más. Perdió Racing 2 a 1 en Villa Domínico y sepultó sus posibilidades de ser campeón. Cabe destacar que por cuarto torneo consecutivo pelea el título y se ubica entre los primeros cinco. Con esta victoria Independiente llega a 58 puntos y deberá esperar el resultado entre San Lorenzo (57) y Belgrano. A la Academia le resta el partido contra Unión -posiblemente no se juegue-.

Así, se cierra otro año en la Reserva de Racing y nuevamente la encuentra protagonista de la categoría y con jugadores que para el 2016 serán complemento de la Primera como Musso, Bareiro, Leiva, Martínez y Mansilla. Dependerá del técnico que llegue. Tanto Sava como los mellizos se encontrarán con muy buen material en las inferiores de la Academia.





Nota: Martín Jiménez Guerra.
Foto: Racing Oficial